Queremos que conozcas tu oído por dentro: cómo se produce la audición, qué partes lo componen y cuáles son las señales de alerta te ayudará a detectar a tiempo posibles pérdidas auditivas.
¿Alguna vez te has preguntado cómo funciona tu oído? La mayoría de las personas no piensa en él hasta que empieza a fallar. Sin embargo, entender cómo escuchamos es el primer paso para valorar y proteger nuestra salud auditiva. Pincha en los siguientes botones para descubrir cómo funciona nuestro oído.
El oído humano está compuesto por:
El oído externo. El oído externo está formado por el pabellón auricular (la parte visible de la oreja) y el conducto auditivo externo. Su función es captar las ondas sonoras del ambiente y conducirlas hacia el interior del oído. La forma del pabellón ayuda a localizar de dónde provienen los sonidos.
El oído medio. Aquí encontramos el tímpano y la cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribo). Las ondas sonoras hacen vibrar el tímpano, y esos huesecillos amplifican la vibración para transmitirla al oído interno.
El oído interno. Es la parte más profunda y delicada. Contiene la cóclea (con forma de caracol) y el nervio auditivo. Las vibraciones se convierten en señales eléctricas que el cerebro interpreta como sonidos. Aquí también se encuentra el sistema vestibular, responsable del equilibrio.

El sonido viaja por el aire y entra por el pabellón auricular. Atraviesa el conducto auditivo hasta llegar al tímpano. El tímpano vibra y mueve los huesecillos del oído medio. Los huesecillos amplifican la vibración y la envían a la cóclea. Las células ciliadas de la cóclea convierten la vibración en impulso eléctrico. El nervio auditivo transporta ese impulso al cerebro. El cerebro interpreta la señal y reconoce el sonido.
Si reconoces alguna de estas situaciones, es posible que tu oído necesite una revisión:
Subes el volumen de la televisión más de lo que suben los demás.
Te cuesta seguir conversaciones en lugares con ruido de fondo.
Pides que te repitan las frases con frecuencia.
Sientes que los demás hablan bajo o farfullan.
Evitas reuniones sociales porque no escuchas bien.
Tienes pitidos o zumbidos en el oído (acúfenos).
Evita la exposición prolongada a ruidos fuertes (conciertos, maquinaria, auriculares a todo volumen).
Protege tus oídos con tapones en ambientes ruidosos.
No introduzcas objetos en el conducto auditivo (bastoncillos incluidos).
Revisa tu audición periódicamente, especialmente si superas los 50 años.
Acude a un especialista ante cualquier síntoma de pérdida auditiva.
Si después de conocer tu oído tienes dudas sobre el estado de tu audición, no lo dejes pasar. La detección precoz es clave para evitar que una pequeña pérdida auditiva se convierta en un problema mayor. En la Organización de Ayuda a la Audición ponemos a tu disposición un test auditivo gratuito, rápido y sin compromiso. En menos de 5 minutos sabrás si tu audición está en peligro y, si es necesario, nuestros trabajadores sociales te informarán sobre las subvenciones para la adquisición de audífonos.